A poco más de dos meses de que ruede el balón, la Ciudad de México enfrenta su propio «grupo de la muerte»: el combate a la piratería. Aunque el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) logró un decomiso histórico de 25 toneladas de mercancía apócrifa en el corazón de Tepito a inicios de abril de 2026, los puestos en el Metro y tianguis de la capital siguen inundados de réplicas que se adelantan a la fiebre mundialista.
El «Barrio Bravo» y la mercancía inagotable
El operativo realizado en la calle de Aztecas resultó en el aseguramiento de 80,973 piezas con logotipos de la FIFA, Adidas, Nike y Puma. Sin embargo, para los habitantes y comerciantes de la zona, estas acciones son apenas un rasguño. “Con el operativo sí les pega, pero no se acaba; hay talleres donde se maquila y lo que tienen en bodegas no es todo lo que hay”, comenta Ricardo Contreras, vecino del barrio.
Según datos del Cidac y la AmCham, la piratería drena anualmente 63,262 millones de pesos de la economía mexicana y pone en riesgo 70,000 empleos formales. En el sector textil y deportivo, los productos «clon» se venden entre un 50% y 70% por debajo del precio original, lo que los vuelve irresistibles para el bolsillo chilango.
Blindaje legal vs. Realidad digital
La FIFA no se ha quedado de brazos cruzados y ha registrado 344 marcas ante el IMPI, incluyendo nombres como “Copa Mundial de la FIFA 2026”, “México 2026” y la imagen del trofeo. El marco legal, bajo la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, contempla sanciones severas:
- Multas: Hasta 29 millones de pesos.
- Cárcel: De 3 a 10 años por falsificación con fines comerciales.
- Multas penales: Pueden superar los 50 millones de pesos.
No obstante, el reto se ha trasladado al entorno digital. Tiendas en línea ofrecen hoy catálogos de «jerseys de jugador» con aplicaciones idénticas a las originales, evadiendo los controles físicos que las autoridades despliegan en las aduanas y centros de distribución.
El costo de ser legal
Para Octavio de la Torre, presidente de Concanaco Servytur, la piratería es síntoma de un problema estructural. Abrir un negocio formal en México cuesta en promedio 28,000 pesos (1,433 dólares), situando al país como uno de los más caros de América Latina para emprender.
“Si la legalidad tiene más costos y barreras que la ilegalidad, el mensaje es delicado”, señala el líder empresarial. Mientras tanto, se espera que el Mundial atraiga a 5 millones de visitantes y genere una derrama de 3,000 millones de dólares, un botín que el mercado informal ya está reclamando desde las aceras del Eje Central hasta las plataformas de comercio electrónico.












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